Pasión y Desapego, por Gangaji
He recibido una carta que plantea un tema muy importante:
La semana pasada estuve en tu satsang en Sidney. Te doy las gracias por reflejar mi apertura y mi deseo de conocer la verdad. Sin embargo, hay una pregunta que ha estado conmigo desde que entonces. He discutido esto con algunos de mis amigos que también estuvieron en tu satsang, y ahora, a todos nos gustaría saber. La pregunta es sobre pasión y desapego.

Yo experimento la pasión como la fuerza que me mueve, mi inspiración, excitación y motivación. La pasión, para mí, es un sentimiento de estar totalmente en la tierra, en este mundo.
Mi experiencia con el desapego es, sin embargo, un sentimiento de vacío, más como el observador, y no necesariamente en este mundo, y, por lo tanto, mi pasión desaparece, porque da igual. Uno se siente bien también, pero no parece práctico.
Mi pregunta es, ¿cómo podemos permitir ambas experiencias de forma simultánea?
Qué pregunta más bonita. Esta es una pregunta que viene de un espacio de real investigación.
Porque no estoy segura de cómo ser una mujer de negocios, una compañera comprometida con mi relación, una madre dedicada,… sin sostener la pasión.
Esta es una pregunta excelente.
Existen explicaciones muy sofisticadas sobre cómo funciona el mundo de la manifestación. Muy sofisticadas basadas en una aguda observación de los fenómenos, que se dividen en el Ying y el Yang, que es como decir, agua y fuego. O como decir, no y sí. Acción- no acción. Hacer- no hacer. Y todos estos fenómenos vienen de esa primordial unidad que se llama Ying; Ser. Es la polaridad de la mente, al principio se hablaba de ello en términos de polaridades del cuerpo y, en equilibrio, el Ying y el Yang están en harmonía.
Tal como dices, ¿cómo es posible vivir, al mismo tiempo, apasionado y distante?. Y solo es posible si se reconoce que la base del Ying es Amor. En Amor, en el Amor verdadero, hay pasión que mueve montañas. Y divide mares. Y el poder de esta pasión radica solamente en que no existe ningún apego a la forma. Hay una disposición. Hay, más allá de una disposición… hay un “haber dejado” el apego a la forma. Esto es lo que significa no apego. Y, en ese desapego, el amor tiene su camino. El amor dirige la vida.Y hay una pasión exquisita que puede ser activa o inactiva.
La gente tiene ideas muy extrañas basadas en esta palabra; desapego. Que vienen, primordialmente, de estudios budistas. Pero el desapego de los Budas, la mayoría de las veces era con una actividad total, y compasión, y acción en el mundo.
El desapego de Ramana… cuando la gente iba a ver a Ramana, él discutía con ellos, se reía con ellos, estaba tan desapegado de su propia historia , de quién es, de qué necesita, de lo que consigue o no consigue, que podía, realmente, ser. Con lo que apareciera. Con cualquiera que apareciera. Con cualquier apariencia que se mostrara.
